Visionario y filántropo de salud en Cusco.

Hace 28 años, un médico, que la pasó mal como estudiante, debido a sus convicciones ideológicas y políticas, por las que no pudo estudiar en ninguna universidad peruana. Sin embargo, no se rindió a cumplir su sueño de ser médico al servicio de la humanidad y posteriormente fundó Clinica Pardo

Ya lejos de su Cusco amado y su Perú añorado, en la hermana república de Argentina, pudo cumplir aquella meta profesional. No obstante, para él, como para muchos peruanos, que procuran y se sacrifican estudiar en el extranjero, no fue fácil. Trabajó, pasó hambre y sed, muchos años como estudiante. Pero, no se olvidó de sus orígenes y su deseo de querer servir a su pueblo.

Ya en Cusco, luego de trabajar en varios establecimientos de salud; sin olvidar su deseo de hacer empresa y a través de ella, poder servir a sus paisanos, seguía soñando con su deseo altruista.

Es así que en el año 1991, en unas reducidas e improvisadas oficinas ubicadas en la Av. Pardo, en el centro del Cusco; junto a un par de sus colegas, nace Clinica Pardo. Pero, sus colegas abandonaron la causa; y, él, el Dr. Alcides Vargas, no renunció a su sueño de darle al Cusco, una clínica de calidad, al nivel de otras ciudades, incluso de las mejores ciudades del mundo.

Hoy, él se encuentra agradecido y satisfecho por lo que ha podido lograr como médico y empresario; sin embargo, los que lo conocemos, es mejor persona aún. Habiendo a través de Clinica Pardo y Clínica San José Cusco atendido a cientos de miles de personas; salvado literalmente a casi 8,000 personas en estado grave por medio de la primera UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) de toda la historia del Cusco; pero, también habiendo sido un honor servir a los menos favorecidos, lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo, porque él sabe lo que es pasar necesidad; es su vocación y formación.

Finalmente, en la actualidad, él tiene otros planes de salud y emprendimientos que quiere establecer en Cusco, al servicio de su gente. No se cansa ni doblega frente a situaciones adversas; y, lo que mejor hace, es siempre sonreír y contagiar salud, al servicio del Cusco.

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